Guías de envase
Garrafón de 20 litros: qué revisar antes de comprar y llenar
Material, boca y tapa, revisión de golpes y olores, lavado antes del primer llenado y almacenamiento: lo que conviene revisar en un garrafón de 20 L si tienes una purificadora o distribuyes agua.

El garrafón de 20 litros es la base de cualquier purificadora o ruta de agua. Cada uno va a pasar por muchas manos, lavados y llenados, así que vale la pena revisarlo bien desde que lo recibes. En esta guía repasamos qué mirar en el material, la boca y la tapa, cómo prepararlo antes del primer llenado y cómo almacenarlo para que tu agua llegue en buenas condiciones.
Material y transparencia
En el mercado encontrarás garrafones de PET y de policarbonato. El de PET es ligero y muy transparente; el de policarbonato es más rígido y pesado. La vida útil de cualquiera de los dos depende de su grosor, del trato que reciba en la ruta y de cómo se lave, así que conviene preguntar para qué uso está pensado cada modelo.
Sea cual sea el material, revisa la transparencia:
- El cuerpo debe verse claro y uniforme, sin zonas opacas, rayas ni burbujas en la pared.
- Un garrafón transparente te permite a ti y a tu cliente ver el agua y detectar residuos o partículas a simple vista.
- Las zonas blanquecinas en dobleces o esquinas pueden indicar que el plástico se estresó por un golpe o una mala manipulación.
Boca y tapa
La mayoría de los garrafones de 20 litros usan una boca de 55 mm. Sobre ella se coloca la tapa, y aquí hay dos opciones principales, según el sistema que usen tú y tus clientes:
- Tapa de presión: se ajusta a presión sobre la boca y se retira jalando la ceja o la lengüeta. Es la más común para garrafones que se destapan antes de colocarlos en el despachador.
- Tapa con válvula: permite colocar el garrafón en despachadores o enfriadores que abren la válvula al insertarlo, sin necesidad de destaparlo y con menos derrames.
Antes de comprar volumen, prueba la tapa en tu garrafón: debe entrar parejo, sellar sin fugas al voltearlo y retirarse sin romper la boca. Si tus clientes usan un dispensador eléctrico que se coloca sobre el garrafón, confirma también que ajuste bien a la boca y que su manguera llegue hasta el fondo.
Revisa golpes, rayones y olores
Haz una revisión rápida de cada garrafón al recibirlo y, en los retornables, cada vez que regresa de la ruta:
- Golpes y fisuras: revisa la base, el hombro y el cuello, que son las zonas que más sufren en el transporte. Un garrafón con grietas puede fugar o romperse lleno.
- Deformaciones en la boca: si la boca está ovalada o mordida, la tapa no va a sellar bien.
- Rayones profundos por dentro: son difíciles de limpiar y pueden acumular suciedad. Un garrafón muy rayado conviene retirarlo.
- Olores: huele el interior. Un garrafón retornable que se usó para guardar combustible, químicos u otro líquido puede conservar el olor aunque se lave; lo recomendable es sacarlo de circulación.
Lavado y sanitización antes del primer llenado
Un garrafón nuevo también debe lavarse y sanitizarse antes de llenarlo por primera vez: durante la fabricación, el almacenamiento y el transporte puede acumular polvo. Un procedimiento general incluye:
- Enjuague inicial para quitar polvo y partículas sueltas.
- Lavado interior y exterior con un detergente adecuado para envases de agua.
- Sanitización con un producto desinfectante apto para este uso, respetando la concentración y el tiempo de contacto que indica su etiqueta.
- Enjuague final con agua tratada, para no dejar residuos del sanitizante.
Evita el agua muy caliente en los garrafones de PET: este material se deforma con el calor. Si usas una lavadora de garrafones, revisa con su fabricante la temperatura y los productos recomendados para cada material.
Almacenamiento lejos del sol
El sol y el calor son enemigos del agua envasada y del plástico:
- Guarda los garrafones, llenos o vacíos, a la sombra, en un lugar fresco, limpio y ventilado. La luz solar directa favorece el crecimiento de algas en el agua y deteriora el plástico con el tiempo.
- Mantenlos separados del piso, sobre tarimas, y lejos de combustibles, químicos y productos con olor fuerte.
- Protege los vacíos del polvo: con su tapa o cubiertos.
- No los estibes más alto de lo recomendado, para no deformar los de abajo.
Estas mismas recomendaciones valen para tus clientes: un garrafón en la cochera al sol puede cambiar el sabor del agua, aunque haya salido perfecto de tu planta.
Normatividad para agua purificada envasada
Si tienes una purificadora, tu referencia principal en México es la NOM-201-SSA1-2015, que establece las especificaciones sanitarias del agua y el hielo para consumo humano, envasados y a granel. Entre otras cosas, trata sobre las características sanitarias que debe cumplir el agua y las prácticas de higiene durante su proceso.
Cumplir la norma es responsabilidad de cada negocio que envasa agua. En CORPET te surtimos garrafones, tapas y accesorios, pero la calidad del agua y los procesos de tu planta dependen de ti; si tienes dudas sobre cómo aplicar la norma, consulta el texto oficial o a un asesor en calidad del agua.
Antes de cotizar
Ten a la mano cuántos garrafones necesitas, el tipo de tapa que usan tus clientes y si también manejas botellas individuales, que suelen llevar rosca de 28 mm y tapas como la chupón. Revisa los garrafones y accesorios en el catálogo o escríbenos por WhatsApp para cotizar tu pedido.


